PRIMER CASO CLÍNICO Y UNA PRUEBA A VALIDAR
Para empezar a manejarnos en el mundo de la bioquímica clínica, vamos a ver una serie de casos que nos permitan ir cogiéndole el gusto y un poco de soltura a esto. ¡Vamos con el primer ejemplo!
Se está realizando la validación de una prueba diagnóstica. 2.641 pacientes con sospecha de padecer un cáncer de próstata se acercaron a la consulta de urología. Tras una exploración del recto, los resultados se dividieron en tacto normal y anormal. El diagnóstico de referencia fue una biopsia de próstata y se encontraron 1.121 casos de cáncer. La sensibilidad de la prueba diagnóstica a validar es de 56,6% y los VN 1.251.
Teniendo en cuenta los datos de sensibilidad de la prueba y los VN que nos aporta el caso, podemos elaborar una tabla de contingencia donde se recoja la distribución de los 2641 pacientes totales:
Esta sería la distribución total de los pacientes.
Según nuestra información, la prueba tiene una sensibilidad del 56.6%. Esto significa que la prueba consigue detectar al 56.6 % de los enfermos reales, que les llamamos Verdaderos Positivos (VP). Por lo tanto, si por medio de la biopsia, que es una prueba complementaria que nos sirve para chequear nuestros datos, sabemos que hay un total de 1121 enfermos. De todos estos, sólo el 56.6 % se detectarán mediante el tacto rectal, lo que corresponde a 634 pacientes.
Por otro lado, si sólo detectamos como VP 634 pacientes enfermos de los 1121 enfermos totales, los 487 pacientes enfermos restantes no se detectarán ya que serán falsos negativos. Es decir, la prueba diagnóstica arrojará que son personas sanas a pesar de que realmente si que están padeciendo de la enfermedad.
Si nos centramos de nuevo en la tabla de contingencia, vemos que 903 pacientes tras la exploración presentan un tacto anormal y se les considera enfermos, un 34.19%. Mientras 1738 presentan un tacto normal y se les considera sanos, lo cual representa un 65.81%. Sin embargo, si comparamos estos resultados con los de la biopsia vemos que los datos no se corresponden con la realidad que nos muestra esta última.
De esta forma, nos puede surgir una gran duda: ¿Realmente podemos considerar la prueba de la exploración rectal como una prueba válidad para detectar el cáncer de próstata? Vaya dolor de cabeza...
Es muy importante saber si esta prueba es válida o no, ya que de ello depende el pronóstico y el futuro de muchos pacientes. Para asegurarnos de tomar la mejor decisión, vamos a calcular una serie de valores: los valores predictivos positivos VP+ y los valores predictivos negativos VP-.
VP+, por un lado, nos indica la probabilidad de que un individuo sea enfermo cuando la prueba da un resultado positivo. Para calcular este valor, dividimos los verdaderos positivos entre los positivos totales (VP+FP). Así, obtenemos:
VP+ = VP/VP+FP = 70,21%.
Esto significa que, si se obtiene un resultado positivo en la prueba del tacto rectal, en un 70,21% de los casos se tendrá la enfermedad.
Por otro lado, los VP- nos indica lo mismo pero de los negativos: es decir, la probabilidad de que un individuo sea sano cuando la prueba de un resultado negativo. En este caso la fórmula cálcula el porcentaje de verdaderos negativos de entre todos los negativos obtenidos (FN+VN) y el resultado es el siguiente:
VP- = VN/VN+FN = 71,98%.
Por lo tanto, la probabilidad de ser sano habiendo dado negativo en la prueba del tacto de recto es de un 71,98%.
Para terminar de recopilar todos los datos y después decidir sobre la validéz de la prueba, vamos a calcular los últimos parámetros como la especificidad y la eficiencia. La especificidad nos calcula la fracción de verdaderos sanos detectados y nos da un valor de 82.3%.
Por otro lado, la eficiencia nos mide la proporción de resultados verdaderos. Su valor para esta prueba es de 71.37%.
Una vez hemos calculado estos valores, debemos tomar la decisión acerca de la validez de la prueba. ¿Vosotros qué pensáis?
¡TIEMPO!
La conclusión que se debe sacar una vez obtenidos los distintos valores que se han nombrado sería que la exploración rectal NO ES UNA PRUEBA VÁLIDA para poder diagnosticar el cáncer de próstata. Como hemos visto, todos estos valores tienen porcentaje no muy superior al 70% excepto la especificidad. Estos valores, no garantizan una validez suficiente de la prueba como para utilizarla en el diagnóstico de cáncer de próstata.
Sin embargo, la especificidad tiene un valor superior al 80%, lo que ya empieza a ser considerable, por lo que esta prueba sí que nos podría servir para catalogar pacientes sanos.


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