CUIDADITO CON EL HÍGADO

Buenas, tras estas pequeñas vacaciones ya estamos de vuelta. Esta vez, vamos a hablar de uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo: EL HÍGADO!

El hígado se trata nada más y nada menos que del órgano interno de mayor tamaño, un órgano de forma impar y asimétrica con un peso que oscila entre 1,2 y 1,6 kg. Se localiza en la cavidad abdominal, en el lado derecho, y está formado por dos lóbulos separados en segmentos.

El hígado se encuentra muy irrigado, principalmente por dos fuentes: la arteria hepática en un 25% y la vena porta en un 75%, recibiendo un flujo sanguíneo de 1,4-1,6 litros por minuto.

La unidad funcional, es decir su estructura básica, es el lobulillo hepático, y existen cuatro tipos celulares en este órgano, los hepatocitos (los más abundantes: un 80%), las células de Kupffer (macrófagos), células endoteliales y células estrelladas.

Justo debajo del hígado encontramos la vesícula biliar, encargada del almacenamiento de la bilis para su posterior secreción. La bilis tiene la función de transportar bilirrubina y colesterol para su excreción, además de participar en la digestión de los lípidos, ya que éstos no son solubles en el agua pero sí en la bilis.


Una vez que hemos visto cómo es el hígado, cabe destacar que es un órgano multifuncional (es un manitas). Sus funciones más reconocidas son las siguientes:

  • Función metabólica: Metabolismo de glúcidos, lípidos y proteínas

  • Biotransformación y detoxificación

  • Síntesis y metabolismo de hormonas esteroideas (colesterol)

  • Almacenamiento y metabolismo de vitaminas liposolubles

  • Función biliar


Debido a la gran diversidad de funciones, no es una locura pensar que las enfermedades hepáticas pueden ser muy graves ya que pueden tener influencias de diferente tipo en el correcto funcionamiento del organismo. Estas enfermedades pueden ser provocadas por múltiples factores como los virus, el excesivo consumo de alcohol o tumores.

Para el diagnóstico de las enfermedades hepáticas se siguen diferentes pasos, entre los que se encuentran una exploración física, una exploración bioquímica (análisis de plasma, orina), y también se pueden utilizar otras técnicas como las de imagen o biopsias.

Para comprender mejor todo esto que se ha explicado, vamos con un caso clínico y así vemos la secuencia de pasos que se siguen en el diagnóstico! 


Se nos remite el caso de un estudiante de 20 años con un cuadro de enfermedad similar a la gripe. Poco apetito, ganas de vomitar y dolor en hipocondrio izquierdo. Al hacer una exploración se aprecia dolor al tocar el hígado. Tras una semana se detecta que el paciente tiene ictericia, orina oscura y heces claras.

 


 

Estos son los valores análiticos que se han obtenido en el primer análisis y al de una semana. Vamos a ver ahora qué significan cada uno de estos valores, para qué se utilizan y si están alterados o podemos considerarlos normales. Para ello, debemos de tener en cuenta que los valores entre corchetes representarían los valores normales para ese compuesto. Si los valores analíticos se encuentran fuera de los corchetes, éstos estarían alterados. Vamos con ello:

  • Bilirrubina (total): Tanto en el primer análisis (38 umol/l) como en el que se le realizó una semana más tarde (230 umol/l) los valores sobrepasan el límite de los 20 umol/l, por lo que se encuentran alterados.

  • Albúmina: Ambos análisis se encuentran dentro de los valores normales.

  • AST: En el primer análisis (450 U/l) así como en el que se el realizó una semana más tarde (365 U/l) los valores sobrepasan los 50 U/l, el valor más alto considerado normal.

  • ALT: Al igual que en el caso anterior tanto 550 U/l como 400 U/l sobrepasan el valor de 40 U/l que se encuentra en el límite, por lo tanto ambos valores se encuentran alterados.

  • FA: Tanto el valor del primer análisis (70 U/l) como el del segundo (150 U/l) se encuentra entre los valores normales (30-150 U/l), aunque en el segundo caso se encuentra en el límite.

  • y-GT: Para que este parámetro sea considerado normal el valor debe ser inferior a 60 U/l, así en el primer análisis se encuentra mínimamente alterado mientras que en el que se realizó al de una semana observamos como la los valores no han vuelto a la normalidad sino que están más alterados (135 U/l).

Por otro lado, en cuanto a los análisis de orina se obsreva la presencia de bilirrubina en ambos análisis, mientras que el urobilinógeno, lo encontramos en el primer análisis pero no en el segundo.

 

Una vez que sabemos qué valores se encuentran alterados, hay que encontrarle una explicación, ¿POR QUÉ? Cuál es la causa? Vamos a sacar nuestras conclusiones:

 

El primer valor que se encuentra alterado es el de la bilirrubina. El hecho de que ésta se encuentre presente en orina (no se suele encontrar salvo en cantidades muy pequeñas) nos indica que el paciente padece un problema hepatobiliar. Además, en los análisis de sangre se denota que el paciente tiene hiperbilirrubimenia, la cual se ve incrementada tras una semana.


Pasamos a hablar sobre las transaminasas, AST y ALT. Estos dos valores en los análisis se encuentran altamente alterados, además el cociente AST/ALT < 1. Este valor se utiliza como indicativo y nos permite descartar hepatitis cuya causa es el consumo excesivo de alcohol u otros tóxicos, puesto que en estos casos el cociente es mayor de 2.

 

Según el cuadro clínico del paciente y las posibles patologías que se han descartado a partir de la analítica, podríamos estar hablando de un caso de hepatitis aguda. En este caso sería causada por un virus, ya que hemos descartado una hepatitis tóxica (alcohol, fármacos,etc.).


En la hepatitis vírica aguda, en los primeros instantes encontramos malestar general, por lo que coincide con lo síntomas del paciente, que eran similares a los de la gripe. Además, al cabo de una semana se le detecta ictericia (color amarillento de la piel por acumulación de bilirrubina), que es precisamente un síntoma que aparece al pasar 3-10 días de la hepatitis aguda. Todo esto, refuerza nuestra hipótesis.


Por otro lado, el hecho de que tanto la fosfatasa alcalina como la y-GT estén elevadas nos hace sospechar de que está ocurriendo una colestasis, es decir: una parada o dificultad en la creación del flujo. Ésta podría ocurrir como consecuencia de la hepatitis aguda. Nuestra hipótesis también coincide con el hecho de que el urobilinógeno no esté presente en el segundo análisis de orina.


En definitiva, la sospecha de que el paciente padece una hepatitis vírica aguda y un inicio de colestasis parece que de momento es correcta. No obstante, esto no es concluyente y para comprobarlo definitivamente se deberían pedir pruebas complementarias.

 

Al tratarse de un virus, estas pruebas complementarias se basarían en detectar su presencia por medio de pruebas serológicas. Se detectaría por medio de la presencia de antígenos o de anticuerpos, en caso de que se encuentren en el paciente. Cabe destacar que la hepatitis puede estar causada por diferentes tipos de virus (VHA, VHB, VHC...).

 

Virus de la Hepatitis B

 

Esto ha sido todo por hoy amigos, nos vemos en la próxima aventura donde trabajaremos nuevos temas de hígado! ADIOS.

 

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